Manual para sobrepensadores de tiempo completo o cómo convertir una situación de 30 segundos en una serie de Netflix de ocho temporadas.
Antes de empezar...
No soy ningun tipo de profesional de la salud mental, todo lo que escribo aquí nace de mi experiencia personal, no busco dar consejos clínicos ni decirte qué hacer; solo compartir esas pequeñas cosas que me han pasado y con suerte, te hagan sentir un poquito menos solo si también te pasan.
Creo que las personas que sobrepensamos deberíamos recibir una certificación. No porque sea un talento (ojalá), sino porque requiere un nivel de dedicación impresionante.
¿Mandaste un email el dia de hoy? Perfecto!!!, Ahora puedes dedicar los siguientes veinte minutos a analizar si el punto final sonó muy serio, si ese emoji era demasiado amigable, si respondiste muy rápido, si respondiste muy lento o si, en realidad, nunca debiste haberlo enviado.
Gracias, cerebro, muy tarde, muy útil de tu parte.
Regla #1: Nadie recuerda ese momento vergonzoso...
...excepto tú (aveces)
Ese comentario raro que hiciste hace seis años, ese chiste que nadie entendió, cuando saludaste a alguien que en realidad no te estaba saludando, cuando dijiste "igualmente" al mesero que te dijo "buen provecho", estoy casi segura de que las otras personas ya olvidaron todo eso, pero mi cerebro decidió guardarlo en una carpeta llamada: "Abrir el martes a las 2:17 a.m."
"¿Y si alguien mas recuerda ese evento?" "¿y ese alguien es uno de tus mejores amigos?" es una de las mejores oportunidades de reirte de ti mismo, de compartir experiencias divertidas, no tiene por que afectarte emocionalmente y si es asi, mejor hablarlo y evitar hacer chistes al respecto.
Regla #2: No ensayes conversaciones que probablemente nunca van a pasar.
Mi récord personal ha sido imaginar una conversación completa, con introducción, argumentos, posibles respuestas, contraargumentos, final dramático, salida de telenovela, y una reconciliación digna de ganar un Óscar. La conversación real duró aproximadamente treinta segundos, nada de lo que practiqué pasó.
Regla #3: Deja de leer entre líneas.
YO! por mil, necesito recordarmelo siempre!
A veces alguien responde: "Ok." y eso es todo! No significa que esté enojado, no significa que te odie, no significa que esté planeando mudarse a otro país para no volver a hablarte.
Tal vez... Solo fue un "Ok." No todo el mundo tiene algo que ocultar siempre,
Lo sé, es difícil aceptarlo.
Regla #4: Tu cerebro no siempre es un narrador confiable.
Hay días en los que mi mente parece trabajar horas extra, convierte silencios en problemas, errores pequeños en tragedias, y preguntas simples en crisis existenciales.
Con el tiempo he aprendido que pensar mucho no siempre significa pensar mejor, a veces solo significa dar vueltas sobre el mismo lugar.
Nuestra mente es maravillosa, nos ayuda a resolver problemas, imaginar, crear y aprender. Pero también intenta llenar los espacios en blanco y cuando no tiene información suficiente, muchas veces los llena con miedo, inseguridad o experiencias pasadas.
Tengo que recordarme a diario que no todo lo que pienso merece un lugar en la realidad (mi realidad💫).
Y la verdad, es un gran descanso cuando te das cuenta que tu mente puede contar historias increíbles, pero no todas necesitan convertirse en tu verdad.
Regla #5: Está bien no tener todas las respuestas.
Esta me ha costado muchísimo, quiero entender TODO!, saber qué sintió la otra persona, qué quiso decir, qué va a pasar después, cómo evitar equivocarme, pero la vida tiene una pésima costumbre: No siempre responde nuestras preguntas, y eso también está bien.
Hay una diferencia enorme entre entender y aceptar: hay cosas que nunca voy a entender, y, aun así, puedo seguir adelante. Aceptar no significa que algo deje de doler, significa dejar de exigirle a la vida una explicación que quizá nunca llegue.
A veces, la paz no llega cuando encuentras todas las respuestas, llega cuando haces las paces con las preguntas que probablemente nunca serán respondidas y eso no impide seguir construyendo una vida bonita.
Regla #6: El sobrepensamiento también tiene su lado bonito.
Durante mucho tiempo pensé que había algo mal conmigo por pensar demasiado, veía personas que parecían vivir con una facilidad que yo no entendía, y yo me preguntaba:"¿Por qué no puedo ser más tranquila?" "¿Por qué mi cerebro nunca se apaga?" "¿Por qué tengo que sentir y pensar todo tan intensamente?".
Por mucho tiempo intenté cambiar esa parte de mí, intenté ser menos complicada, menos sensible, menos intensa, como si sentir mucho fuera algo que tenía que corregir, pero con los años empecé a darme cuenta de algo:
Quizás el problema no era tener una mente llena de pensamientos, quizás el problema era creer que todos esos pensamientos eran un defecto, porque esa misma mente que me ha hecho pasar noches enteras preocupándome por cosas que ni siquiera sucedieron, también es la mente que me ha permitido crear, imaginar, soñar despierta, encontrar belleza en pequeñas cosas, ser la persona que recuerda detalles que otros olvidan, la que piensa en cómo hacer sentir especial a alguien, la que puede ver una idea pequeña y convertirla en algo más grande, la que abre una pestaña por curiosidad y termina descubriendo un mundo nuevo (Exactamente como nació este blog, porque una cosa llevó a la otra... y aquí estamos. 😂)
Durante mucho tiempo pensé que mi curiosidad era una distracción, que tener demasiados intereses significaba que no podía concentrarme, que cambiar de idea, aprender algo nuevo o emocionarme con un proyecto diferente era señal de falta de dirección.
Pero ahora lo veo diferente, tal vez no soy una persona sin rumbo, tal vez solo soy una persona que encuentra caminos en lugares inesperados, mi cerebro no funciona como una línea recta, funciona como un mapa lleno de caminos, conexiones y pequeñas luces que se van encendiendo, a veces ese mapa puede ser agotador y me pierdo en él, necesito recordar que no tengo que explorar todos los caminos al mismo tiempo.
Pero también hay algo hermoso en saber que mi mente nunca deja de buscar, crear y preguntarse, porque la misma persona que se preocupa profundamente, también es la persona que ama profundamente, la misma persona que imagina todos los escenarios posibles, también es la persona que imagina nuevas posibilidades, la misma mente que puede hacer una montaña de un pequeño problema, también puede encontrar magia en los detalles más simples.
Así que ya no quiero pasar toda mi vida intentando apagar esa parte de mí, quiero aprender a escucharla sin dejar que me controle, darle espacio, pero también darle descanso, quizá no necesito una mente más silenciosa, quizá necesito una relación más amable con la mente que ya tengo.
Y aunque todavía tenga mil pestañas abiertas, creo que algunas de ellas contienen las mejores ideas, los sueños más bonitos y las partes más auténticas de quien soy.
- Jessie

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